Actualizado el:
20.10.2026
El leal Señor Mañoso que cuidó la casa de la familia del Único Superviviente más de 200 años, esperando su regreso. Compañero en Fallout 4.

Codsworth
Codsworth es el Señor Mañoso (un robot doméstico de General Atomics) que servía a la familia del Único Superviviente antes de la Gran Guerra. Incapaz de entrar en el Refugio 111, se quedó fuera y cuidó la casa de Santuario durante más de 200 años, esperando el regreso de los suyos. En Fallout 4 es el primer compañero del juego: un mayordomo británico, leal, simpático y sorprendentemente humano para ser una máquina.
Antes de los compañeros humanos, los sintéticos y los perros, en Fallout 4 hay un acompañante que te espera literalmente desde el primer minuto: Codsworth, el leal robot mayordomo de tu familia. Y su historia es de las que arrancan una lágrima.
Codsworth es un Señor Mañoso (un robot doméstico de General Atomics) que servía a la familia del Único Superviviente en Santuario antes de la Gran Guerra. Cuando el espectador vuelve al mundo en 2287, él sigue ahí, cuidando una casa en ruinas. Hoy te cuento por qué.
Codsworth llegó a casa de la familia (un veterano militar, una abogada y su bebé, Shaun) poco antes del 23 de octubre de 2077: su caja de embalaje aún estaba en el lavadero el día de las bombas. Los dueños dudaban de su utilidad, pero acabó uniendo tanto a la familia que llegaron a plantearse llevárselo al Refugio 111. No pudo ser: el representante de Vault-Tec les dejó claro que el Refugio era solo para humanos. De hecho, fue el propio Codsworth quien alertó a la familia de la noticia que anunciaba el estallido de la guerra nuclear... poco antes de que huyeran al Refugio dejándolo atrás.
Codsworth es un Señor Mañoso (un robot doméstico de General Atomics) que servía a la familia del Único Superviviente en Santuario antes de la Gran Guerra. Es el primer compañero que puedes tener en Fallout 4 y el único con un pasado compartido contigo: te encuentra en 2287 tras haber cuidado tu antigua casa durante más de dos siglos.
Porque el Refugio 111 estaba reservado solo para humanos. La familia llegó a plantearse llevárselo, pero el representante de Vault-Tec se lo prohibió. Así que Codsworth se quedó fuera, sobrevivió a las bombas y pasó unos 210 años cuidando la casa de Santuario con la esperanza de volver a ver a los suyos.
Sí, sobre todo al principio del juego. Combate con un lanzallamas y una sierra circular, es muy resistente y reparte agua purificada. Al alcanzar su máxima afinidad concede la ventaja Simpatía robótica. No se puede romancear y, por ser robot, solo se le cura con el kit de reparación de la expansión Automatron, que también permite mejorarlo.
En la versión original lo dobla Stephen Russell, que también pone voz a Nick Valentine y al resto de Señores Mañosos de la saga. En español, su voz es la de Roberto Cuenca Martínez. Una de sus mayores proezas técnicas es poder pronunciar más de 900 nombres distintos del jugador.
El pequeño robot sobrevivió a las bombas y siguió obedeciendo su programación: encerar suelos contaminados por la radiación, quitar el polvo de una casa que se caía a pedazos, sacar brillo a un coche oxidado. Su alegría imperturbable llegó a sacar de quicio al propio representante de Vault-Tec (también superviviente), que acabó largándose del barrio en menos de un año.
Con el tiempo, su programación evolucionó más allá del servicio doméstico y Codsworth desarrolló algo parecido a la depresión: el miedo a haber perdido para siempre a la familia que cuidaba. Para sobrellevarlo, fingía que no había pasado nada. En algún momento se aventuró hasta la cercana Concord, donde los supervivientes lo recibieron a palos y a tiros. Cuando el Único Superviviente lo encuentra en 2287, llevaba unos 210 años solo, podando los setos muertos del jardín.
Codsworth tiene la personalidad del clásico mayordomo británico: pulcro, servicial, profesional y educado... salvo cuando se irrita, momento en el que tira de sarcasmo o desdén. Como muchos robots avanzados, es capaz de emular emociones complejas y de sufrir el equivalente robótico a un trauma psicológico, fruto de dos siglos de aislamiento.
Por eso su reencuentro es tan emotivo: al principio se muestra incrédulo, le cuesta aceptar la muerte del cónyuge y el secuestro de Shaun, pero enseguida se ofrece a ayudarte a registrar Santuario y te encamina hacia Concord en busca de más ayuda. Es el único compañero opcional con un pasado compartido contigo (y con Shaun), lo que lo hace único entre todos los aliados del juego.
Como acompañante es un excelente aliado de inicio: combate con su lanzallamas y su sierra circular (achicharra a los enemigos débiles y los remata a cuchilladas) y aguanta mucho castigo. Te regala agua purificada de vez en cuando, y al ganar su máxima afinidad concede la ventaja Simpatía robótica (+10 de resistencia a la energía frente a los ataques de robots).
Eso sí, tiene sus manías: no se puede romancear; al ser un robot, no se le cura con Stimpaks (salvo con el kit de reparación de la expansión Automatron, que además permite mejorarlo a fondo en un banco de robots); flota sobre el agua en lugar de sumergirse (como el sargento RL-3 de Fallout 3); y sus largos brazos le dan problemas para pasar por algunas puertas. Ah, y si cae en combate, deja una despedida que hiela la sangre: «Señor... yo... me estoy muriendo».
Codsworth es la prueba de que en Fallout hasta una máquina puede romperte el corazón: un mayordomo que se negó a aceptar el fin del mundo con tal de seguir esperando a su familia. Pocas bienvenidas al Yermo son tan agridulces.
Leal hasta lo imposible y entrañable hasta decir basta: Codsworth demuestra que en Fallout el alma también se lleva por dentro de la chapa. Si te emocionan estas historias, este es tu podcast.
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