Actualizado el:
11.10.2026
El mutante con un árbol en la cabeza y el personaje que más veces ha aparecido en Fallout: de cazacaravanas del Hub a dios viviente.

Harold
Harold es un mutante único del FEV, parecido a un necrófago, con un árbol llamado Bob creciéndole de la cabeza. Es el personaje que ha aparecido en más juegos de Fallout: empezó como cazacaravanas del Hub junto al futuro Maestro, fue capataz de Gecko en Fallout 2 y acabó echando raíces y siendo venerado como un dios en el oasis de Fallout 3, donde solo desea poder morir.
De todos los personajes que pueblan el Yermo, ninguno ha vivido tanto ni ha aparecido en tantos juegos como él. Hablo de Harold, el entrañable mutante con un árbol creciéndole de la cabeza al que llama Bob. Es, oficialmente, el personaje recurrente por excelencia de Fallout.
Harold es un mutante único, fruto del FEV (el Virus de Evolución Forzada), parecido a un necrófago pero con su propia y peculiar transformación. Sobrevivió a la Gran Guerra en un Refugio y fue testigo de los grandes acontecimientos de la posguerra. Su viaje lo llevó de cazacaravanas a dios viviente. Hoy te lo cuento.
Nacido en 2072, Harold tenía solo cinco años cuando cayeron las bombas y entró en el Refugio 29. En 2090 salió al exterior y, con dieciocho años, se hizo comerciante por la incipiente Nueva California. En una docena de años prosperó hasta convertirse en uno de los jefes de caravana del Hub, donde trabó amistad con un médico al que admiraba como a un genio: Richard Grey.
Harold es un mutante único del FEV, parecido a un necrófago, con un árbol llamado Bob creciéndole de la cabeza. Sobrevivió a la Gran Guerra siendo un niño y es el personaje que ha aparecido en más juegos de la saga: de cazacaravanas del Hub en el primer Fallout a deidad enraizada en el oasis de Fallout 3.
Bob es el árbol que le brotó a Harold de la cabeza tras su exposición al FEV en la Base Militar Mariposa. Con los años creció hasta devorarlo y enraizarlo al suelo en el Yermo Capital. Harold lo considera su amigo y habla con él, llamándolo a veces Herbert.
Porque para 2277 lleva más de veinte años clavado en el mismo punto del oasis, con su cuerpo fundido con Bob y sus órganos repartidos por las raíces. Sumido en la depresión, pide al Trotamundos Solitario que acabe con su vida, algo que sus fieles, los Treeminders, jamás harían porque lo veneran como a un dios.
Sí. Antes de la guerra, Harold fue amigo del doctor Richard Grey, a quien admiraba como filósofo. Juntos lideraron la expedición a Mariposa donde Grey cayó a una cuba de FEV y se transformó en el Maestro. Cada uno creyó muerto al otro, y Harold nunca dejó de preguntarse qué fue de su viejo amigo.
Cuando los ataques de mutantes a las caravanas se volvieron insoportables, Harold organizó en 2102 una de las primeras expediciones de Nueva California para encontrar su origen, con Grey al mando. El rastro los llevó hasta la Base Militar Mariposa, que empezaron a asaltar el 23 de junio. Fue una masacre: solo cuatro llegaron al interior, y en el núcleo encontraron las cubas de FEV.
Entonces una grúa robótica se les vino encima. Grey, herido, cayó a una cuba de FEV; a Harold lo dejó malherido e inconsciente. Despertó días después en el Yermo, ya mutando, y unos comerciantes lo llevaron de vuelta al Hub. Su compañero Mark nunca volvió, y Harold no tuvo el valor de salir a buscarlo. Con los años perdió clientes, empleados y amigos, hasta acabar arruinado y deforme en un edificio ruinoso de la Ciudad Vieja. Grey y él se creyeron muertos mutuamente.
Hacia 2161, cuando lo conoce el Morador del Refugio, Harold es el hombre más viejo de todo el Hub, una fuente de historias e información a cambio de unas chapas. Es, además, uno de los pocos que ha visto a un Sanguinario y ha vivido para contarlo. Poco después de 2162 se marcha al norte con un pequeño retoño (Bob) echando raíces en su cabeza.
En 2238 llega a Gecko, una ciudad de necrófagos, y acaba de capataz. Su gran quebradero de cabeza es la central nuclear del pueblo: un regulador hidroeléctrico averiado hace que el reactor contamine el agua que llega a la vecina Ciudad del Refugio, que ya de por sí dispara a los necrófagos en cuanto los ve. Ni siquiera dentro de Gecko lo tiene fácil: vecinos como Lenny y, sobre todo, Gordon presionan para quitarlo del puesto. Sobre su viejo amigo convertido en el Maestro, Harold no guarda matices: cree que el Morador del Refugio salvó al mundo al derrotarlo, y sigue preguntándose qué fue de aquel Grey al que conoció.
Tras la caída del Enclave, Harold vuelve a partir, pero Bob no para de crecer. Sus piernas incansables lo llevan hasta el otro extremo del continente, el Yermo Capital, donde se detiene a descansar... y descubre que ya no puede moverse: Bob lo ha enraizado al suelo para siempre. Donde antes había una ladera yerma, brota un vergel verde y lleno de vida.
Un caminante lo encuentra, se hace llamar Birch y funda a los Treeminders, un culto dedicado a proteger al «Gran Ser». Pero ser un dios tiene un precio: en 2277, Harold lleva más de dos décadas clavado en el mismo punto, con sus órganos repartidos por las raíces, hundido en la depresión. Cuando por fin atrae al Trotamundos Solitario, le pide algo que sus fieles jamás harían: que acabe con su vida y lo libere de una eternidad de tormento. En tus manos queda concederle la muerte o convencerlo de seguir viviendo.
🌳 El conflicto del oasis lo resume todo: el Padre Árbol Birch quiere contener a Bob para proteger a Harold; la Madre Hoja Laurel quiere esparcir su «don» por el mundo; y Harold, en medio, solo quiere morir. Su único consuelo es Yew, la más joven, la única que de verdad lo escucha.
A diferencia de la mayoría de expuestos al FEV, Harold no se convirtió en supermutante: es el resultado único de combinar la radiación ambiental con el virus, una especie híbrida en sí misma. Y luego está Bob, el árbol que le brotó de la cabeza tras Mariposa y que terminó devorándolo. Harold lo considera su amigo, habla con él (a veces lo llama Herbert) y bromea sobre lo «unidos» que están, en sentido literal y figurado.
Harold es la memoria viva del Yermo: un hombre bueno y bromista al que el FEV convirtió en algo irrepetible, condenado a verlo todo... y a no poder marcharse. Pocos personajes resumen mejor la melancolía de Fallout.
De cazacaravanas a árbol parlante venerado como un dios: la vida de Harold es, en el fondo, la historia entera de Fallout. Si te fascinan estos personajes, este es tu podcast.
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