Actualizado el:
26.10.2026
El hombre que «ganó la lotería» más macabra de Fallout: New Vegas: el único superviviente ileso de la masacre de Nipton.

Oliver Swanick
Oliver Swanick es un ex-miembro de los Fulminantes (Powder Gangers) y el único superviviente ileso de la masacre de Nipton, perpetrada por la Legión de César en 2281. Vulpes Inculta organizó una «lotería» que decidía el destino de cada prisionero, y Swanick sacó el primer premio: salir vivo. Eufórico y trastornado, el Mensajero se lo cruza al llegar al pueblo.
Hay personajes que, con apenas dos frases, se quedan grabados para siempre. Oliver Swanick es uno de ellos: el hombre que «ganó la lotería» más macabra de Fallout: New Vegas y salió corriendo, eufórico, del peor lugar del Yermo en ese momento.
Ex-miembro de los Fulminantes (Powder Gangers), Swanick es el único superviviente ileso de la masacre de Nipton, perpetrada por la Legión de César en el Yermo Mojave en 2281. Su breve aparición es una de las más recordadas del juego.
Swanick era recluso de la Penitenciaría de la RNC cuando Samuel Cooke organizó la gran fuga de 2281. Tras escapar, se unió a los recién formados Fulminantes de Eddie. Y fue precisamente como Fulminante como acabó en Nipton el peor día posible.
Es un ex-miembro de los Fulminantes (Powder Gangers) y el único superviviente ileso de la masacre de Nipton, perpetrada por la Legión de César en 2281. El Mensajero se cruza con él al llegar al pueblo, gritando que ha «ganado la lotería».
Una siniestra «lotería» organizada por Vulpes Inculta tras tomar Nipton. Cada prisionero recibió un billete que decidía su destino: decapitación, morir en la hoguera o ser esclavizado. Swanick sacó el primer premio y fue el único al que dejaron marchar con vida e ileso.
Como advertencia. Dejar un testigo ileso servía para que el horror de la masacre se propagara por todo el Yermo Mojave y sembrara el terror hacia la Legión de César. Swanick, eufórico por sobrevivir, rompió incluso con los Fulminantes.
Su destino queda sin guion fijo. Tras hablar con el Mensajero, sale corriendo y puede acabar devorado por los mutascorpius de un nido cercano o muerto por los Chacales que acampan por la zona.
Aquel día, Vulpes Inculta y las fuerzas de la Legión tomaron el pueblo y capturaron a toda su población: vecinos, Fulminantes y soldados de la RNC por igual. Entonces Vulpes organizó una siniestra «lotería»: cada prisionero recibió un billete que decidía su suerte, desde la decapitación a morir en la hoguera o ser esclavizado.
Swanick sacó el «primer premio». Fue el único al que se le permitió marcharse vivo e ileso, mientras Nipton ardía a su espalda como advertencia para todo el Mojave. Una crueldad calculada: la Legión dejaba un testigo para que el horror se propagara.
Sobrevivir le trastornó. Convencido de que su buena estrella lo protegería pasara lo que pasara, Swanick rompió con los Fulminantes y echó a correr. Cuando el Mensajero llega a Nipton, se topa con él gritando enajenado: «¿Quién ganó la lotería? ¡YO!», antes de salir huyendo. En pleno delirio eufórico llega a preguntarte si no te apetece «respirar ese aire» y beberlo «como si fuera alcohol»: la simple euforia de seguir vivo lo ha desquiciado por completo.
Su final, eso sí, queda en el aire. Liberado a su suerte, Swanick puede terminar devorado por los mutascorpius de un nido cercano o muerto a manos de los Chacales que acampan en la zona. Al parecer, la suerte de la lotería no daba para tanto.
Oliver Swanick es la prueba de que en New Vegas no hacen falta horas de diálogo para dejar huella: a veces basta un pueblo en llamas y un loco gritando que ha ganado la lotería.
Un pueblo en llamas, una lotería macabra y un superviviente enloquecido: Nipton es Fallout: New Vegas en estado puro. Si te apasionan estas historias del Yermo, este es tu podcast.
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