Actualizado el:
09.10.2026
El capitán que ejecutó a los científicos de Mariposa, desertó tres días antes de la Gran Guerra y fundó la Hermandad del Acero desde un búnker.

Roger Maxson
Roger Maxson, número de servicio 072389, era capitán del Ejército de los Estados Unidos y segundo al mando del equipo de seguridad del proyecto VEF en la Base Militar Mariposa. En octubre de 2077 sus soldados descubrieron que los científicos experimentaban con prisioneros militares. El coronel Spindel se derrumbó y se suicidó, Maxson tomó el mando, interrogó a los científicos y los fue ejecutando, y el 20 de octubre declaró a su unidad en secesión de los Estados Unidos. Nadie respondió. Tras la Gran Guerra llevó a sus hombres y a sus familias al búnker de Lost Hills en el Éxodo, en el que murió su mujer, y allí fundó la Hermandad del Acero. Quería una Hermandad abierta y aliada de la gente de fuera, pero ya estaba en minoría en vida. Murió de cáncer en 2135 y lo llamaron el Gran Libertador.
La Hermandad del Acero no la fundó un visionario en una sala de reuniones. La fundó un capitán del Ejército de los Estados Unidos que ejecutó a un edificio entero de científicos y desertó tres días antes de que el mundo se acabara.
Se llamaba Roger Maxson, y todo lo que la Hermandad es hoy (buena parte de ello en contra de lo que él quería) sale de aquella semana de octubre de 2077.
El Elder Supremo Roger Maxson, número de servicio 072389, fue capitán del Ejército de los Estados Unidos en los últimos años del país.
Después de destapar los trapos sucios de su propio gobierno, declaró a su unidad en deserción justo antes de que la Gran Guerra arrasara América. Y desde el búnker de Lost Hills creó el capítulo fundacional de la Hermandad del Acero como su primer general y Elder Supremo.
| Número de servicio | 072389 |
| Rango original | Capitán del Ejército de los Estados Unidos |
| Cargo | Fundador y primer Elder Supremo de la Hermandad del Acero |
| Base | El búnker de Lost Hills |
| Familia | Maxson II (hijo), John Maxson (nieto), Arthur Maxson (descendiente) |
| Muerte | De cáncer, en 2135 |
| Apodo póstumo | El Gran Libertador |
Maxson era militar de carrera. Sirvió durante las Guerras de Recursos y, en algún momento de ese conflicto, combatió junto a la teniente Elizabeth Taggerdy, de los Rangers del Ejército.
Aquello no se quedó en compañerismo de trinchera: acabaron siendo amigos íntimos. Y esa amistad, décadas después y a través de un satélite, será una de las cosas más bonitas de todo Fallout 76.
En 2076, la División NBQ de West Tek logró resultados decisivos en el Virus Paninmunológico.
El Departamento de Defensa, temiendo el espionaje internacional, trasladó al emplazamiento un equipo militar para asegurar y supervisar el proyecto, que a esas alturas ya se llamaba VEF, el Virus de Evolución Forzada.
Ese equipo iba al mando del coronel Robert Spindel, con el capitán Roger Maxson como segundo.
El 7 de enero de 2077, toda la investigación del VEF se trasladó a la recién construida Base Militar Mariposa para empezar a probar el virus en sujetos humanos.
El equipo de seguridad se fue con ella, a proteger lo que se estuviera haciendo dentro de la instalación.
☢️ Y aquí está el detalle del que cuelga toda la saga: a los soldados no se les informó de la naturaleza de la investigación. Los pusieron a custodiar un edificio sin decirles qué guardaban. Todo lo que viene después (la Hermandad, sus votos, su obsesión con la tecnología) empieza con un secreto administrativo mal calculado.
Un capitán del Ejército de los Estados Unidos, número de servicio 072389, que custodiaba el proyecto VEF en la Base Militar Mariposa. Al descubrir que se experimentaba con prisioneros humanos ejecutó a los científicos, declaró a su unidad en deserción y, tras la Gran Guerra, fundó la Hermandad del Acero en Lost Hills.
Porque estaban probando el VEF en prisioneros militares. Interrogó primero a Robert Anderson, jefe del equipo, que admitió que el gobierno lo había ordenado y acabó gritando que solo cumplía órdenes y que él también era militar. Maxson lo asesinó y los interrogatorios siguientes terminaron todos en ejecuciones.
La marcha del 27 de octubre de 2077 desde la Base Militar Mariposa hasta el búnker de Lost Hills, con los soldados y sus familias. Los soldados iban en servoarmadura T-51b y los civiles no, así que los merodeadores aprendieron a atacarlos a ellos. Entre los muertos estaba la mujer de Roger Maxson.
Arthur es su descendiente conocido más lejano. Se crió en la Ciudadela del Yermo Capital al cuidado de Owyn Lyons y, para 2287, era Elder del capítulo y mandaba desde el Prydwen la expedición contra el Instituto. Entre medias están Maxson II, hijo de Roger, y su nieto John Maxson.
El secreto les explotó en la cara poco antes del 10 de octubre de 2077, cuando los soldados destinados en la base descubrieron las pruebas con seres humanos que se estaban haciendo allí.
Y había un agravante que lo convirtió en insoportable: los científicos estaban usando prisioneros militares como sujetos de prueba. Presos del propio ejército al que pertenecían los guardias.
El coronel Robert Spindel sufrió una crisis nerviosa y se encerró en su despacho, dejando al capitán Maxson al frente de una situación que iba a peor por horas.
Los soldados pedían sangre a gritos y estaban cada vez más agresivos.
Dos días después, el 12 de octubre, el capitán impidió que un soldado asesinara a un científico. Y acto seguido ordenó interrogar a los científicos.
El primero fue Robert Anderson, jefe del equipo de investigación de Mariposa. Y lo que dijo Anderson lo cambió todo:
La respuesta del capitán Maxson fue asesinarlo.
💀 Fíjate en lo que grita Anderson justo antes de morir: "solo cumplía órdenes" y "yo también soy militar". Le está diciendo a Maxson que los dos son la misma clase de hombre. Y Maxson lo mata precisamente por eso. La Hermandad del Acero nace de un oficial negándose a aceptar esa frase como excusa, y ejecutando a quien la dijo.
Aquel disparo lo estableció como líder de la rebelión.
Su posición se reforzó todavía más el 15 de octubre, cuando el coronel Spindel se suicidó mientras sus hombres tiraban abajo la puerta de su despacho.
A partir de ahí, la maquinaria no se detuvo. Los interrogatorios siguientes acabaron invariablemente en ejecuciones.
Para el 18 de octubre, la mayoría de los científicos del proyecto estaban muertos, asesinados por el capitán Maxson.
Y de todos ellos hay uno que merece un párrafo aparte: Erin Shellman, que aguantó más que nadie y estuvo a punto de convencer al capitán de que los experimentos los había ordenado el gobierno de verdad.
Estuvo a punto. No lo consiguió.
El 20 de octubre de 2077, el capitán Maxson declaró a su unidad en secesión total de los Estados Unidos.
Y no lo hizo por convicción separatista: lo hizo para intentar forzar al gobierno a responder ante la situación de Mariposa. Era una provocación con un objetivo concreto, que alguien de arriba levantara el teléfono.
No hubo respuesta.
Lo que sí ocurrió es que la noticia del motín se extendió por el resto del Ejército de los Estados Unidos.
Al día siguiente, el 21 de octubre, Maxson ordenó que las familias de los soldados bajo su mando se refugiaran dentro de la instalación.
Dos días después cayeron las bombas.
La Gran Guerra llegó el 23 de octubre de 2077, y pilló a Maxson en mitad de una frase.
Estaba a medio sacarle detalles a Leon Von Felden en West Tek cuando lo cortó en seco la detonación nuclear sobre las instalaciones de investigación de West Tek.
El interrogatorio que iba a explicarle el resto de la verdad lo interrumpió el fin del mundo.
Mariposa se libró de la devastación nuclear y protegió a sus ocupantes de dos cosas a la vez:
Pero Maxson no se fio. Temiendo que China no tardara en corregir el descuido y borrar la base del mapa, el 24 de octubre ordenó a sus soldados y a sus familias que se prepararan para abandonarla al día siguiente.
Lo que pasó los tres días siguientes tiene un nombre propio en la historia de la Hermandad. Se le llama, sin más, el Éxodo.
Llegaron unas semanas después, en noviembre. Y no llegaron todos.
El problema fue de reparto de equipo, y es de una crueldad muy concreta: los soldados iban protegidos por su servoarmadura T-51b. Sus familias, no.
Los merodeadores que atacaron la caravana por el camino aprendieron rápido a qué apuntar: a los civiles desprotegidos.
Por cada civil perdido caían dos saqueadores, pero eso no evitó lo evidente: se perdieron muchas vidas.
Entre ellas, la mujer de Roger Maxson.
💀 Piénsalo con calma. Maxson sacó a las familias de sus hombres de Mariposa para salvarlas. Y el reparto de la servoarmadura, que era pura lógica militar, convirtió a esas mismas familias en el blanco preferente del camino. La primera decisión logística de la Hermandad del Acero le costó a su fundador su propia mujer.
Durante el Éxodo hubo además una escisión. Varios soldados se separaron bajo el mando del sargento Allen.
Allen exigió al mando permiso para explorar las ruinas de las instalaciones de investigación de West Tek en busca de tecnología avanzada abandonada.
Ignorando las advertencias del capitán Maxson, la facción de Allen se separó de la caravana principal y se fue al sureste, a El Ardor, llevándose su servoarmadura.
Nunca se volvió a saber de ellos.
Los supervivientes del Éxodo que sí llegaron reclamaron el búnker como suyo. Y se repartieron el trabajo de forma natural:
Entre unos y otros convirtieron el búnker en un bastión de tecnología en un mundo que acababa de perder siglos de desarrollo de un día para otro.
Poco después, Maxson y sus hombres usaron un satélite de comunicaciones para contactar con otras unidades del Ejército por todo el país.
Y una de ellas, con base en Appalachia, estaba al mando de Elizabeth Taggerdy. La misma teniente con la que había combatido en las Guerras de Recursos.
En algún momento posterior, Maxson reunió a sus hombres y les soltó una proclamación que sigue siendo el acta fundacional de la facción.
Declaró que los Estados Unidos habían fracasado en proteger a sus ciudadanos y en atender sus necesidades en los años previos a la Guerra, y que por tanto había que formar un orden nuevo para preservar la civilización.
Le puso nombre allí mismo: una "Hermandad del Acero".
Las creencias de la Hermandad las moldearon las experiencias del capitán Maxson. Y no nació siendo lo que es hoy.
Al principio, la Hermandad se centró en ayudar a los supervivientes lo mejor que podía, funcionando como una fuerza de combate armada y no como la orden militar en la que acabaría convirtiéndose.
El cambio llegó con una constatación: el conocimiento colectivo de la humanidad corría peligro de perderse durante generaciones.
Para mantener vivos los secretos del pasado, Maxson decidió dedicar la Hermandad a la preservación de la tecnología y del conocimiento humano, reuniéndolo para que la Hermandad pudiera ser el catalizador del renacimiento de la humanidad.
Y de ahí sale la doctrina que a tanta gente le rechina cuando juega: como guardianes de la civilización, la Hermandad se centraría en la imagen de conjunto, quedando la ayuda directa como preocupación secundaria.
Ese giro tuvo una consecuencia interna enorme que casi nadie menciona.
Los escribas eran, originalmente, miembros de segunda: poco más que herramientas para proteger a los caballeros y mantener las bases.
El cambio de prioridades los puso en pie de igualdad con los soldados, con el encargo de preservar y desarrollar la tecnología que los caballeros recuperan sobre el terreno.
Y llegamos a la parte que más duele de toda su biografía.
La intención de Maxson era mantener la Hermandad como una organización que trabajase estrechamente con la gente de fuera de sus filas: protectores de la civilización, no sus guardianes de la puerta.
Esa idea de una Hermandad abierta lo enfrentó con los miembros aislacionistas. Entre ellos, dos nombres muy concretos:
Nadie se le enfrentó abiertamente, por respeto a su papel de fundador. Pero el dato es demoledor:
☢️ Roger Maxson estaba en minoría dentro de su propia Hermandad. El hombre que la fundó, que le puso el nombre y que escribió su propósito, ya había perdido la discusión sobre qué debía ser antes de morirse. Todo lo que la Hermandad hace mal en los juegos posteriores lo hace en contra de lo que quería el fundador al que veneran.
Maxson se mantuvo en contacto frecuente con el capítulo de Appalachia, y a menudo emitía discursos sobre elementos concretos de su filosofía al crear la Hermandad. Buena parte de lo que sabemos de su cabeza sale de ahí.
Le preocupó profundamente la aparición repentina de la plaga calcinadora y de los Calcinados y las bestias calcinadas que venían con ella.
Su consejo táctico a Taggerdy fue montar zonas de exterminio a las que atraer a los Calcinados.
Y aquí está el momento que define al personaje mejor que ningún otro.
Elizabeth le suplicó permiso para usar armas nucleares contra las bestias calcinadas. Su equipo estaba perdiendo y ella tenía la manera de cambiarlo.
Maxson se lo prohibió.
El motivo que dio: le parecía que usar armas nucleares, aunque fuera para combatir a las bestias calcinadas, era moralmente aborrecible después de que su mundo hubiera sido destruido por bombas nucleares.
💀 Ese es el mismo hombre que ejecutó con sus propias manos a casi todo el equipo científico de Mariposa. No es un pacifista. Y aun así, le niega la bomba a su mejor amiga sabiendo lo que le va a costar. Maxson tenía una línea, y estaba exactamente ahí.
Mantuvo las comunicaciones hasta que el satélite se quemó en la atmósfera, y el motivo es de una tristeza muy de Fallout: ya no quedaba nadie con capacidad de corregir su órbita.
En su última transmisión le aseguró a Taggerdy que confiaba plenamente en su liderazgo y le prometió mandarle ayuda en cuanto pudiera.
Ya al final de su vida, en algún momento anterior a 2103, el Elder Supremo Maxson y su Consejo de Elders aprobaron la petición de la paladín Rahmani de formar una expedición a Appalachia para averiguar qué había sido del capítulo dado por desaparecido y presuntamente muerto.
El viaje llevó meses, y no fue una decisión unánime:
Rahmani, en la práctica, fue retrasando el cumplimiento de esa orden: estaba más centrada en construir una presencia positiva en Appalachia, lo que ahondó todavía más su ruptura con el caballero Daniel Shin.
Roger Maxson murió de cáncer en 2135.
Ya era una figura legendaria para la Hermandad en vida, pero las décadas siguientes lo elevaron a un estatus prácticamente divino con un título nuevo: el Gran Libertador.
La sucesión fue de manual:
En los años posteriores, la Hermandad se alejó de los ideales altruistas de Maxson y se movió hacia el aislacionismo y el acaparamiento de tecnología avanzada.
El efecto más visible de ese cambio de liderazgo tiene fecha: para 2141 se acabó el reclutamiento externo. A partir de ahí, la Hermandad dependía únicamente de su crecimiento natural.
💀 Son seis años desde la muerte del fundador hasta que cierran la puerta. Maxson quería protectores de la civilización, no guardianes de la puerta. Su hijo tardó menos de una década en convertir la Hermandad exactamente en eso.
El remate llega en 2161, que es el año en que empieza el primer Fallout: para entonces, su nombre y la naturaleza exacta de sus actos estaban prácticamente olvidados por muchos de los miembros más jóvenes de la Hermandad.
La organización seguía funcionando. Pero ya no sabía de dónde venía.
Lo curioso es que, mientras dentro se le olvidaba, su legado sobrevivió y se extendió más allá de la Hermandad.
Para 2241 estaba inmortalizado como el nombre de Maxson, uno de los cinco estados contiguos de la República de Nueva California.
El descendiente conocido más lejano de Roger Maxson es Arthur Maxson.
El uso más reciente de su figura es también el más descarado. En 2296, el Elder Clérigo Quintus, del capítulo de los Caballeros de San Fernando, invocó a Roger Maxson y su acto de rebelión contra el gobierno de los Estados Unidos para justificar una alianza con otros capítulos contra el capítulo de la Commonwealth.
Su argumento: igual que Roger eligió la lealtad a "Dios" por encima de la lealtad al gobierno cuando mató a los científicos por experimentar con prisioneros humanos, Quintus estaba eligiendo lo que él consideraba un futuro mejor para el Yermo y para la Hermandad, en lugar del estancamiento de seguir obedeciendo a la supremacía de la Commonwealth.
Buena parte de lo que sabemos de él está en holocintas. Estas son las que existen:
De todas ellas, la única que se puede leer en español dentro del juego es el diario, que te da John Maxson en el búnker de Lost Hills si le preguntas por la historia de la Hermandad.
Y no es una reflexión personal: es una orden militar, firmada por el capitán Maxson el 24 de octubre de 2077, un día después de las bombas. Empieza dejando clara la cadena de mando:
"Por orden mía, como oficial activo al mando tras la muerte del Coronel Robert Spindel durante estos tiempos de crisis, la totalidad del grupo de seguridad ha sido desplegado al búnker de seguridad de la Colina Perdida. Esta ordenanza también incluye a las familias de los oficiales y a los hombres alistados."
Y sigue con cinco resoluciones:
💀 Léete otra vez la Resolución 2. El personal civil se queda en la base, esperando órdenes de "su estructura de mando legal", que a esas alturas ya no existe. Es una orden escrita con impecable formalidad castrense que, en la práctica, significa dejar atrás a los civiles de Mariposa. Y la Resolución 3 se molesta en aclarar que el papeleo del material ya se hará más adelante.
Un apunte de traducción, por cierto: el texto español del juego llama a Lost Hills "Colina Perdida", aunque el nombre que se ha impuesto entre los jugadores sea el inglés.
Y una nota cronológica: la orden fijaba la salida para las 08:00 del 25 de octubre, pero el Éxodo no arrancó hasta el 27, después de que Platner midiera la radiación y de que enterraran a los científicos.
Las citas que vienen a continuación están traducidas del inglés: son holocintas de las que no hay transcripción publicada en español.
De las holocintas del primer Fallout, la que mejor lo retrata es la de la secesión, porque se le nota consciente de lo que está haciendo:
"Por fin he respondido al mundo exterior por nuestra radio. No sé por qué nunca mandaron a nadie a ver qué pasaba aquí cuando dejamos de responder a sus transmisiones. No tiene ningún sentido. Bueno, ahora vendrán. He declarado nuestra secesión de la unión. Se acuerdan de Jefferson Davis. ¿Qué dirá la historia de mí?"
Y la del Éxodo, que es puro Fallout:
"Hoy nos vamos de este sitio dejado de la mano de Dios. Voy a liderar el éxodo al viejo búnker gubernamental de Lost Hills. Dejo aquí este registro para que quede enterrado cuando este lugar caiga en el próximo intercambio. Quién sabe, puede que alguien lo encuentre algún día..."
Las de Fallout 76 son otra cosa: son conversaciones con Elizabeth Taggerdy, a la que llama Lizzy, y en ellas se le ve construir la ideología en tiempo real.
"¿Traidor? Si desobedecer órdenes inconcebibles te convierte en un traidor, entonces supongo que lo soy."
"Hemos luchado y hemos aguantado, y por fin tenemos un pequeño trozo de seguridad. Pero tener un hogar no basta. Necesitamos algo más. Lo que necesitamos es... un propósito. Pero no podemos buscar ese propósito en la América de antes. Tenemos que construir el nuestro."
Y la más dura de todas, que explica por qué no bastaba con seguir siendo el Ejército:
"Tenemos que hacer algo audaz. No podemos limitarnos a seguir siendo el Ejército de los Estados Unidos. Lo que va a pasar, y es solo cuestión de tiempo, es que algún general, o algún maldito político, va a salir de un Refugio y va a empezar a darnos órdenes. Y peor: le van a ordenar a algún soldado raso que empiece otra vez todo el maldito ciclo. Otra oleada de muerte nuclear, y si eso no basta, ¡lo volverán a hacer! Sabes que lo harán, Lizzy. Se acaba con nosotros. No se lo vamos a permitir."
Esta última es, para mi gusto, la mejor cosa que se ha escrito nunca sobre la Hermandad del Acero. Es Maxson explicando por qué eligió llamarlos caballeros y escribas:
"Las palabras tienen poder, Lizzy. Construyen identidad. Adquieren un significado si las sigues usando, aunque no existiera al principio. Fueron los Caballeros y los Escribas, tras la caída de Roma, quienes protegieron lo que quedaba de la civilización occidental. Así que nosotros somos los nuevos Caballeros y nuestro papel es parecido. Pero necesitaremos algo más que nombres. Necesitaremos tradiciones nuevas, las nuestras, bueno, nuestra propia mitología. Algo en lo que la gente pueda creer con toda su alma."
☢️ Ahí está el hombre entero. Maxson sabía perfectamente que se estaba inventando una religión, lo dijo en voz alta y lo hizo aposta. Y le funcionó tan bien que ciento sesenta años después seguían venerándolo a él, con un título de santo, sin acordarse de lo que había hecho ni de lo que quería.
Para ser uno de los personajes más importantes de la saga, Maxson tiene una particularidad: casi nunca lo ves.
Allí es un héroe de grado UR y, como fundador de la Hermandad, tiene un liderazgo indudable y buenas dotes de combate personal, además de una intuición y una comprensión de la guerra excelentes. Da un paso al frente para liderar en tiempos de crisis.
En cuanto a diseño, sus creadores lo hicieron un héroe de uso más activo en combate, apartándose de los héroes anteriores de la Hermandad, centrados en flujos de daño continuo.
Maxson iba a tener una presencia todavía mayor en Fallout 76, pero la idea parece haberse descartado pronto en el desarrollo.
La prueba está en los archivos: hay varias líneas de voz suyas que no se usan en ninguna parte del juego final y que solo se encuentran rebuscando entre todos los ficheros de audio. Un detalle técnico las delata: la mayoría de los diálogos cortados llevan "escenas" internas asociadas, y estas líneas no.
Lo que se perdió por el camino:
En Van Buren, el Fallout 3 cancelado de Black Isle Studios, iba a haber una localización llamada el búnker Maxson: un puesto avanzado de la Hermandad en algún punto al este de California.
Y el detalle bueno: se lo había puesto ese nombre un descendiente suyo, Jeremy Maxson, en su honor.
Roger Maxson tiene la biografía más contradictoria de Fallout, y no por accidente.
Fundó la organización que existe para preservar el conocimiento humano. Y lo primero que hizo, en la semana en que nació esa idea, fue ejecutar uno por uno a los científicos que tenían ese conocimiento en la cabeza, empezando por el jefe del proyecto y terminando por la que casi lo convence de que decía la verdad.
☢️ Y lo dijo él mismo, en su transmisión de la secesión: "¿Qué dirá la historia de mí?". Es la pregunta correcta. La respuesta, ciento sesenta años después, es que la historia lo llamó el Gran Libertador, le puso el nombre a un estado entero de la República de Nueva California, y se olvidó de lo que hizo y de lo que quería.
Merece la pena resumirlo, porque es lo que casi nunca se cuenta de él:
Lo único que sobrevivió intacto fue lo que él mismo había diagnosticado: las palabras. Los caballeros, los escribas, los paladines, la mitología que dijo en voz alta que había que inventarse.
Se inventó una religión para que la gente creyera con toda su alma. Le funcionó demasiado bien. Tanto, que acabaron creyendo en él y no en lo que decía.